
El turismo Aventura es un término que no es fácil de definir. Diferentes personas tienen diferentes ideas de lo que es “la aventura”. Para una persona, “aventura” puede ser algo tan simple como ir de acampada en una tienda de campaña, o caminar a través de una zona salvaje una hora. Por otra parte, esto sería considerado un turismo pasivo. La aventura puede significar participar en actividades peligrosas y físicamente (quizá también emocional) desafiantes, como escalar una gran roca o realizar rafting en los rápidos peligrosos.
Incluso para aquellos turistas que buscan experiencias difíciles, el grado de desafío deseado puede ser muy diferente. Algunos se muestran reacios a emprender actividades potencialmente peligrosas como caminar sobre una cuerda arriba de un profundo barranco, y encuentran una caminata por la selva a nivel del suelo lo suficientemente desafiante. Algunos encuentran la ‘aventura’ decididamente desagradable, tontamente temeraria, traumática o aburrida.
Por lo tanto, el primer principio de turismo aventura es la restauración de la diferencia: las diferentes expectativas, capacidades físicas, diferentes gustos y aversiones. Es simplemente una cuestión de personal lo que diferencia los gustos por la aventura, no se trata de algo psicológico.
